sábado, 30 de junio de 2012

Revolver 6.

Rodrigo y Teresa


Rodrigo y Teresa cruzaron el río y cruzaron la línea también
que separa el mundo de pobres y ricos comer o dejarse comer
y viajaron de noche en un camión de cerdos sin aire que respirar
durmiendo escondidos detrás de alguno de ellos
que sangraba rajado en canal.
El futuro dicen tiene forma de dolar
y seguro que se escribe en inglés
y por eso decidieron cruzar la frontera
aún a riesgo de tener que volver
mil pavos cada uno ni uno mas ni uno menos
tuvieron que darle al chacal hijo de los cien padres
que juro por alguno mañana estaréis junto al mar.

Nunca amanece para todos igual a algunos
les tocan rosas sin espinas y otros espinas sin más.
Nunca amanece para todos igual a algunos
les tocan rosas sin espinas y a otros espinas sin más.

Era de madrugada cuando dieron el alto
al chacal y su maldito camión
patrulleros con Ray-Ban dije que era madrugada
con las manos en el cinturón
tuertos entre los ciegos nadie es mejor que nadie
pero siempre habrá un alguien peor
y ellos tienen la fuerza y te dicen gritando
muchacho aquí la ley soy yo.

Nunca amanece para todos igual a algunos
les tocan rosas sin espinas y a otros espinas sin más.
Nunca amanece para todos igual a algunos
les tocan rosas sin espinas y a otros espinas sin más.

Una luz disparada por linternas gigantes
inunda el apestoso cajón donde cuegan los cerdos
cogidos del cuello no hay dios que soporte el olor
y detrás de uno de ellos salen llenos de espanto
Rodrigo y Teresa a la vez pidiendo y rogando
que la suerte un día se suelde a su espalda también.

Y volvieron a casa sin nada en los bolsillos excepto odio y
rencor porque el norte esta arriba y el sur siempre abajo
y las cosas son tal como son
y es que el sitio amigo donde tu naciste decide donde llegarás
si en el norte la gloria y el sur sólo escoria
hasta el día del juicio final.

Nunca amanece para todos igual a algunos
les tocan rosas sin espinas y a otros espinas sin más.
Nunca amanece para todos igual lo que a uno le sobra al otro
le falta hay cosas que el tiempo nunca cambiará
a algunos les tocan rosas sin espinas y a otros espinas sin más.



El roce de tu piel


Un vaso de whisky, un hotel diferente,
es más que suficiente para pensar en ti.
Una noche de mayo, con el mar a mi lado,
es ya tarde y tus ojos siguen allí.
Y es que son ideales para perderse en ellos,
y es que uno no aprende ni vivo ni muerto;
son las seis de la tarde,
toco enfrente del puerto,
y no consigo sacarte de mí ni olvidarme de ti.

Y es que no hay droga más dura
que el amor sin medida.
Es que no hay droga más dura que el roce de tu piel.
Y es que no hay nada mejor
que tener tu sabor corriendo por mis venas.
Nada mejor que el roce de tu piel.

Y me siento desnudo enfrente del espejo
esperando que tú me digas el precio.
No tengo muy claro si lo puedo pagar,
Recojo mis cosas, nena, vuelvo a mi hogar.
Nuestros corazones laten a la vez.
¿Quién soy yo sin ti?
¿Quién eres tu, quién?
El ritmo de la noche viste mi canción.
Mejor cojo mis cosas, nena, mejor me voy.

Y es que no hay droga más dura
que el amor sin medida.
Es que no hay droga más dura que el roce de tu piel.
Y es que no hay nada mejor
que tener tu sabor corriendo por mis venas.
Nada mejor que el roce de tu piel.

Hoy lucho y pierdo el sentido
por dormir esta noche en tus brazos.
Hoy se perdió el equilibrio
y la balanza cayó de tu lado, mi amor.
Y es que no hay droga más dura
que el amor sin medida.
Es que no hay droga más dura que el roce de tu piel.

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